DERRIBANDO TABÚES / Los programas que se están implementando:
Empresas le hincan el diente a la droga
19 de Mayo de 2003

No es un tema fácil, pero expertos llevan de la mano a las compañías para abordar el consumo, sin estigmatizar. La clave: involucrar a todo el personal - de capitán a paje- y garantizar la absoluta confidencialidad a los que han caído en este flagelo.


NATALIA AGÜERO

Yo era alcohólico primero. Después probé la droga, y me vine a dar cuenta cuando ya tenía las patas metidas hasta dentro. Lo perdí todo. Dos veces traté de matarme. Me escondía de mi familia y nunca pedía ayuda, confiesa Luis Sepúlveda, 47 años, casado, cinco hijos.

Desde 1990 trabaja como obrero en una empresa constructora. El año pasado ingresó a la Casa de Acogida La Esperanza para comenzar su rehabilitación y el 12 de junio se reincorporará a la compañía.

La empresa ha dado todo por mí. Al principio temí que me despidieran, pero gracias a Dios me apoyaron. Tengo congelada mi pega, pero no me tienen afuera. ¡Tienen mi lugar guardado!, cuenta sorprendido.

Casos similares a éste se repiten en prácticamente todas las empresas que han optado por reconocer y enfrentar abiertamente el problema de la droga. Son conscientes de que no están ajenas a este flagelo que se ha masificado en la sociedad, y que afecta principalmente a hombres y mujeres de entre 19 y 34 años que están en plena etapa productiva.

Y no temen dar la cara. Al contrario. Están orgullosas de tener una política que procura un ambiente laboral sano, que protege la salud de sus trabajadores y familias, y que apoya la rehabilitación de quienes han caído en la droga.

Los programas que implementan las firmas son diferentes, pero tienen en común que involucran a todos sus funcionarios y garantizan total confidencialidad a los consumidores que piden ayuda. Los expertos aseguran que ésta es la clave del éxito.


Aunque en un comienzo hubo más resistencia, sobre 30 empresas han asumido el tema de la droga y están implementando programas que les ofrecen la Corporación La Esperanza y la Corporación de Capacitación de la Construcción. Foto:Fotobanco

•  Claves



En los últimos años, muchas empresas se han sumado a esta iniciativa. Para concretarla, buscan el apoyo de instituciones que tienen programas especializados, como la Asociación Chilena de Seguridad o la Corporación La Esperanza, que desde hace tres años trabaja en conjunto con la Corporación de Capacitación de la Construcción (ver recuadro).

Acoger y exigir

En agosto de 2001, el DUOC puso en marcha oficialmente una política institucional respecto al tráfico y consumo de drogas. Consistentes con su misión de formar jóvenes y respondiendo a la confianza que depositan en ellos los padres de los alumnos, implementaron un programa que involucra a los estudiantes, docentes y administrativos.

En un principio teníamos dudas y nos hacíamos muchas preguntas sobre una posible reacción negativa que se pudiera producir al interior de la institución o ser mal interpretados, como si estuviésemos pasando por una situación diferente al resto de la sociedad. Sin embargo, hemos podido constatar que reconocer el problema, lejos de ocasionar dificultades, trae grandes beneficios, explica Marcelo von Chrismar, rector del DUOC.

Y cuenta que el programa fue aplaudido por profesores y administrativos. Sólo dos, de 1.500, se negaron a firmar una cláusula que autoriza a la empresa a realizar test de consumo en forma aleatoria y sin previo aviso, por considerar que dichas pruebas atentan contra su dignidad. Los estudiantes, por su parte, no son sometidos a estos tests y se rigen por el reglamento del alumno.

Von Chrismar relata que si alguien tiene problemas de consumo se le da la oportunidad que continúe estudiando o trabajando en la institución, siempre y cuando se comprometa a abandonar la droga e inicie un tratamiento de rehabilitación, a su costo. Para ello nosotros le entregamos toda la información que necesite.

Durante el año, se realizan en forma permanente campañas informativas en folletos y afiches, cursos de capacitación, talleres y otros.

Algo similar ocurre en la empresa Cristalerías Chile. Con el objetivo de proteger a los trabajadores y a sus familias, garantizando un lugar seguro donde trabajar, en 2000 tomó contacto con la Casa de Acogida La Esperanza para elaborar una política de prevención.

No fue algo impuesto, sino que se desarrolló en un ambiente de confianza y en forma consensuada, con la participación de los sindicatos. Además, abarcó a toda la empresa, explica José Miguel del Solar, gerente de recursos humanos.

Agrega que se realizaron cursos de capacitación y todos los trabajadores firmaron un anexo de contrato aceptando la política, que incluye la realización de controles aleatorios, hasta el momento todos negativos. La empresa, por su parte, se compromete a apoyar la rehabilitación de cualquier trabajador que pida ayuda, a través de asistencia terapéutica, apoyo económico a la familia y la reinserción en la compañía.

En forma paralela se formó un comité de monitores que realiza un trabajo de difusión, prevención, asistencia al personal y otros. También se han organizado talleres, charlas, foros y hasta una obra de teatro.

Del Solar afirma que este proceso no es fácil, hay personas que pueden tener el problema y les es difícil hablar. Nuestro trabajo es crear condiciones de confianza para que las personas libremente pidan ayuda, garantizando total confidencialidad.

Sin persecución

Diferente es la política que existe en la empresa Bellsouth. A fines del 2000, se contactó con la Casa de Acogida y en conjunto desarrollaron un programa para la compañía. Todo el personal asistió a un curso en que se les entregó información y posibles soluciones.

Al principio hubo resistencia, porque la gente pensó que no iba a aprender nada nuevo y veía el problema de la droga como algo ajeno a su vida. Las expectativas del curso eran bajas, pero se encontraron con una forma distinta de presentar el tema que los motivó muchísimo, cuenta Emy Kobayashi, subgerente de recursos humanos.

Asegura que el fin de la compañía no es andar buscando personas que tengan problemas de drogadicción y alcoholismo, sino la política es que todo consumidor que se acerque a pedir ayuda, ésta le será entregada en forma privada y confidencial.

No estamos cazando brujas. No hacemos test porque eso es una persecución. La idea es que la persona libremente reconozca su problema, sin presiones, afirma Kobayashi.

Y cuenta que actualmente hay algunos funcionarios que se están rehabilitando en los programas vespertinos de la Casa de la Acogida y siguen trabajando en Bellsouth. El costo del tratamiento lo financia la empresa.

Kobayashi sostiene que el gran temor de los trabajadores es que sean despedidos de la compañía. Asegura que recibe varias llamadas por teléfono en que los empleados preguntan cómo puede ayudar la empresa a un colega adicto, y muchas veces el caso se refiere a ellos mismos.

En el INACAP también se están desarrollando programas de prevención de drogas. A través de videoconferencias y en vivo se les entrega a alumnos, profesores y administrativos los lineamientos mínimos para detectar el consumo en una persona. Se capacitan monitores que son los encargados de funcionar como multiplicadores de la prevención.

Olegario Hernández, subdirector de gestión estudiantil y encargado del programa de prevención de drogas, asegura que lo más difícil es lograr cambiar hábitos y valores en personas que ya son adultas, y que por eso es importante tener reglas claras.

Cuando el consumo es muy grave, la gente no lo ve y lo niega más. En ese caso, en una institución de educación, no podemos hacer mucho. Pero cuando la persona habla, se libera de un problema y los pasos que siguen son más simples. Quiere recibir ayuda y está más abierto, explica.

Más en pañales está el programa de prevención de drogas que va a implementar Hipódromo Chile en los próximos meses, siempre y cuando el directorio lo apruebe.

Luis Ignacio Salas, gerente de la institución, explica que si bien en todos los lugares debe haber transparencia, en el Hipódromo es más necesaria aún, porque en la naturaleza del negocio está involucrada la fe pública, la confianza de la gente que hace apuestas sobre un espectáculo en vivo que son las carreras de caballo.

Creemos que es fundamental tener una política de prevención de drogas por la transparencia del espectáculo, porque se trata de una actividad en la que cualquier error puede costar la vida de las personas, y porque toda empresa tiene una responsabilidad social con sus trabajadores, que pasa por ofrecer un trabajo digno, bien remunerado y con las mejores condiciones de salud para ellos y sus familias.

Los programas en aplicación

Asociación Chilena de Seguridad: Consiste en un programa sistemático de actividades que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las personas para mantenerlas alejadas del consumo de alcohol y drogas a ellas y a sus familias.

Empresas que lo usan: 8 compañías, tales como la propia Asociación Chilena de Seguridad, Maestranza Diesel, Municipalidad de El Bosque, Eurest, Alifrut, Servicio Médico Legal, Envases Impresos. Alcanza una cobertura de diez mil trabajadores, más sus familias.

La doctora Nancy Sepúlveda, directora nacional del Programa de Prevención de Alcohol y Drogas de la ACHS, asegura que en este tema, la mirada debe ser de largo plazo, porque los hábitos de las personas no se cambian de un día para otro. Cuando la gente está en el consumo excesivo de droga, cuesta convencerla de que está en un problema y es difícil ayudarla a salir de éste.

Alianza estratégica entre la Corporación La Esperanza y la Corporación de Capacitación de la Construcción: Consiste en un programa que tiene tres etapas: una política de sensibilización dirigida a todos los trabajadores y a sus familias, la formalización jurídica del proyecto en un reglamento interno, y el establecimiento de exámenes de control. Además, se prepara internamente a la empresa con la formación de monitores.

Empresas que lo usan: más de 30 empresas, tales como, Bellsouth, Cristalerías Chile, Hipódromo Chile, DUOC, INACAP y otras. Esto representa una cobertura de más de 30 mil trabajadores. Durante 2002 se realizaron 75.024 horas de capacitación en prevención.

Alberto Ureta, presidente de la Corporación de Capacitación de la Construcción, asegura que el sector privado tiene que reconocer que éste es un problema serio que hay que enfrentar. No se trata de imponer, sino de convencer. Aunque en un comienzo hubo más resistencia, cada vez hay más empresas que han asumido el tema. Hemos crecido, pero todavía queda muchísimo por hacer.

El presidente de la Corporación La Esperanza, senador Jaime Orpis, explica que la clave está en la manera en que se enfoca el problema. Es un error partir por el doping, porque los trabajadores lo van a percibir como un instrumento para despedir gente. Nuestra propuesta es que cualquier persona que sea consumidor habitual o adicto y lo reconozca voluntariamente, se le dé una oportunidad porque tiene derecho a rehabilitarse y reincorporarse nuevamente a la institución. De esta manera, se cierra el tema y no hay reticencia.


 


 
  
 
 
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